Oda a mi cerezo

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Soy una sentimental y muchas cosas pueden conmigo en ese terreno. Hace tres años decidí enseñar a varios amigos una maravilla que se encuentra muy cerca de aquí. El valle del Jerte con sus cerezos en flor.

Mala ídea y mal día. LLegar a la cima y que hubiera pocas flores, hizo que me fijara en alguien que estaba vendiendo pequeños árboles, cuatro en concreto. Todos me dijeron: Son muy pequeños. No van a sobrevivir a los duros inviernos de Ávila. Como soy cabezona y costaban muy poco, elegí al más débil.

Durante tres cortos años ha ido creciendo hasta alcanzar los 80 cm. Toda una proeza de la cual yo estaba muy orgullosa. Tanto que hace unos días subía su imágen a una red social.

Hoy, gracias a un mal nacido, porque no tengo otro nombre, ha sido arrancado de cuajo y se me ha caído el llanto por un árbol. Una de mis pasiones. Pero este era mío y me han arrancado un trozo de mí.

El cuadro de hoy lo realicé con muy pocos medios. Una tabla pequeña y mucha gente mirando a pintores que ese día nos acercamos al parque del Retiro para participar en una jornada de pintura al aíre libre.

Más árboles de mi vida.árbolcontraste

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