Entre rejas

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VenYa no le importaba el tiempo que llevaba prisionero. Hacía meses que solo veía la luz que entraba tímidamente por la mañana acariciándole la cara. Pasaba furtiva, hasta que una o varias sombras se interponían entre los dos. La ventana, rodeada de barrotes, le insinuaba que estaba en una prisión de la cual no podría escapar. Su cerebro.

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